Este lunes se conoció la triste noticia del fallecimiento de José Luis Lemmo, fotógrafo y reportero gráfico que durante décadas dejó una profunda huella en el periodismo de Balcarce y en todos aquellos que tuvieron la posibilidad de compartir con él distintas etapas de su trayectoria profesional.
A los 64 años, Lemmo se despidió dejando el recuerdo de un trabajador de prensa reconocido no solamente por su profesionalidad detrás de una cámara, sino también, y especialmente, por su amabilidad y calidad humana.
Para evocar su memoria, desde Radio Puntonueve se eligieron dos momentos que reflejan parte de su extensa trayectoria y de su compromiso con el oficio.
Una imagen que recorrió el país
Uno de los registros más recordados tiene como protagonista a Carlos Saíz y su Ford Falcon, durante una competencia de Turismo Carretera disputada en Balcarce en la década del ’90.
La lente de Lemmo captó un instante impactante: el auto transitaba la contrarrecta del autódromo Juan Manuel Fangio completamente envuelto en llamas. La fotografía, tomada para el diario El Liberal, medio para el cual trabajaba por entonces, trascendió rápidamente las fronteras de Balcarce y fue reproducida en distintos puntos del país.
Aquella imagen quedó como una muestra de la capacidad de Lemmo para encontrar, cámara en mano, el instante preciso en acontecimientos que formaron parte de la historia deportiva de la ciudad.
El homenaje a José Luis Cabezas
Otro momento particularmente especial para Lemmo estuvo relacionado con la memoria y el compromiso con el periodismo.
Tras el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, ocurrido en Pinamar en 1997, Lemmo participó junto a colegas de un homenaje en su memoria. En aquella oportunidad se plantó un árbol y se construyó un monolito para recordar al fotógrafo asesinado a los 35 años.
La iniciativa quedó acompañada por una frase que sintetizó el espíritu de aquel homenaje y que mantiene plena vigencia: “No nos olvidemos de Cabezas”.
Ese gesto también refleja otra faceta de José Luis Lemmo: la de un profesional comprometido con su oficio y con la defensa de quienes, como él, hicieron del periodismo gráfico una forma de contar y registrar la realidad.

Con su partida, Balcarce pierde a un fotógrafo que supo estar presente en momentos trascendentes de la vida deportiva, social y periodística de la ciudad. Pero quedan sus imágenes, sus recuerdos y, especialmente, la marca que dejó entre quienes compartieron con él tantos años de trabajo.

