El concejal y médico Gabriel Petruccelli advirtió sobre el impacto que tuvo la renuncia de profesionales por diferencias con el funcionamiento de PAMI a nivel central. También llamó a recuperar los hábitos de vacunación y reforzó la importancia de la prevención en adultos mayores.
El sistema de atención de PAMI en Balcarce atravesó una situación que dejó inicialmente a alrededor de 500 afiliados sin médico de cabecera, luego de la renuncia de profesionales que manifestaron diferencias con el funcionamiento del organismo a nivel central.
Así lo señaló el doctor Gabriel Petruccelli, médico y concejal de Potencia Buenos Aires, quien explicó que la problemática no afecta únicamente a quienes atraviesan enfermedades, sino también a numerosos adultos mayores que requieren controles periódicos y la renovación de sus medicamentos.
En ese contexto, Petruccelli comenzó a recibir a algunos de los pacientes que quedaron sin profesional de referencia para colaborar con la continuidad de sus tratamientos. No obstante, aclaró que existen procedimientos médicos que no pueden resolverse simplemente con la emisión de una receta.
“Una receta por primera vez requiere necesariamente una consulta médica”, explicó. Esto implica realizar el examen correspondiente, evaluar análisis y dejar asentada la información en la historia clínica del paciente.
El impacto en el sistema sanitario local
El médico destacó la dimensión que tiene la problemática para Balcarce, teniendo en cuenta que la ciudad cuenta con entre 8.500 y 9.000 afiliados a PAMI.
En ese sentido, señaló que cualquier modificación en las condiciones de atención o en la disponibilidad de médicos de cabecera puede tener un impacto significativo sobre el sistema sanitario local, especialmente en una población que requiere controles y tratamientos de manera sostenida.
Vacunación: “Nunca es tarde”
Durante la entrevista, Petruccelli también se refirió a la necesidad de recuperar hábitos de vacunación que, según consideró, se fueron perdiendo durante los últimos años.
En particular, rechazó la idea de que septiembre sea demasiado tarde para aplicarse la vacuna antigripal. “Nunca es tarde. Puede haber gripe en septiembre, octubre o noviembre”, afirmó.
El especialista explicó que la vacuna contra la gripe no necesariamente evita que una persona contraiga el virus, pero sí contribuye a reducir el riesgo de desarrollar cuadros graves, internaciones y complicaciones.
También remarcó la importancia de la vacunación contra el neumococo, especialmente entre los adultos mayores y las personas que presentan factores de riesgo.
Prevención y cultura sanitaria
Petruccelli vinculó la disminución de los niveles de vacunación con distintos factores culturales y con el crecimiento de movimientos que cuestionan la utilización de vacunas.
Frente a ese escenario, insistió en la necesidad de fortalecer la prevención y recuperar la confianza en las herramientas sanitarias disponibles.
“Vacunarse sigue siendo clave. Es uno de los métodos más eficaces para prevenir enfermedades, internaciones y mortalidad”, concluyó el médico.

