Mientras otros municipios ya anuncian medidas preventivas frente a un posible escenario de lluvias intensas asociado al fenómeno de El Niño, en Balcarce vuelve a aparecer una pregunta que no deberíamos postergar: ¿estamos preparados o vamos a reaccionar cuando el agua ya esté sobre los caminos?
El Municipio de Azul ya advirtió públicamente sobre la posibilidad de un fenómeno climático intenso asociado a las condiciones que podría generar El Niño, con riesgo de lluvias torrenciales, tormentas severas y crecidas.
Pero lo más importante no es solamente el anuncio. También comunicó medidas preventivas: limpieza y reparación de sumideros y canales, mantenimiento de cordones cuneta, obras de mantenimiento hídrico, limpieza profunda de la cuenca del arroyo, elaboración de un protocolo de prevención y acción y seguimiento permanente de la evolución del fenómeno.
Es decir, se reconoce el riesgo y se trabaja antes de que ocurra el problema.
Ahora bien, miremos hacia nuestro distrito.
En Balcarce, los productores venimos reclamando desde hace tiempo por caminos rurales deteriorados, problemas de escurrimiento, falta de mantenimiento y controles efectivos sobre el tránsito pesado.
Mientras tanto, seguimos pagando una tasa vial por un servicio cuya contraprestación, como mínimo, merece ser discutida.
Y ahora aparece un dato que no debería pasar inadvertido: se está advirtiendo con anticipación sobre la posibilidad de un período de precipitaciones superiores a las habituales.
Entonces, la pregunta es inevitable:
¿Cuál es el plan preventivo de Balcarce frente a un posible escenario de El Niño?
¿Se están limpiando cunetas y alcantarillas?
¿Se están revisando los sectores donde históricamente se acumula agua?
¿Se están reparando preventivamente los caminos que ya presentan problemas?
¿Se está trabajando sobre los desagües para favorecer el escurrimiento?
¿Se está controlando el tránsito pesado para evitar que camiones y maquinaria terminen de destruir caminos que ya están debilitados?
¿Existe un relevamiento actualizado de los puntos críticos de la red vial rural?
¿Hay un protocolo previsto para garantizar el acceso de ambulancias, productores, trabajadores rurales y familias si determinados caminos quedan comprometidos?
Son preguntas simples, pero fundamentales.
Porque esta vez difícilmente podamos decir: “No sabíamos que podía pasar”.
Si existe una advertencia sobre la posibilidad de lluvias intensas, el Estado tiene la oportunidad de anticiparse. Y justamente ahí está la diferencia entre prevenir y reaccionar.
No alcanza con enviar una máquina cuando el camino ya está bajo el agua. No alcanza con intervenir después de varios días de lluvia. Y mucho menos alcanza con explicar, cuando el daño ya está hecho, que “llovió demasiado” o que “fue El Niño”.
Porque precisamente para eso existe la prevención: para prepararse frente a aquello que sabemos que puede ocurrir.
Los productores también tenemos obligaciones. Pagamos tasas e impuestos, mantenemos nuestros establecimientos y debemos adoptar las medidas que corresponden dentro de nuestros campos.
Pero el Estado también tiene las suyas.
Y cuando se cobra una tasa vial, resulta absolutamente razonable que los contribuyentes exijan planificación, mantenimiento y prevención sobre los caminos por los cuales esa tasa se paga.
No se trata de pedir que el Municipio controle el clima. Eso es imposible.
Se trata de algo mucho más sencillo: que haga todo lo que está a su alcance antes de que el clima se convierta en una emergencia.
Por eso sería importante que el Municipio de Balcarce informe públicamente qué medidas concretas está tomando frente a la eventual llegada de El Niño y ante un posible escenario de precipitaciones extraordinarias.
Todavía estamos a tiempo.
Después de la tormenta será muy sencillo señalar al cielo, hablar de un fenómeno climático excepcional y explicar todo lo que ya no pudo hacerse.
La pregunta importante es otra:
¿Qué estamos haciendo antes de que empiece a llover?
Porque prevenir cuesta recursos, planificación y trabajo. Pero reparar las consecuencias de una emergencia también cuesta, y muchas veces cuesta mucho más.
¿Vamos a prevenir ahora o vamos a esperar a que llegue El Niño y tengamos, literalmente, el agua al cuello para acordarnos de nuestros caminos rurales?
Cecilia Ziella
DNI 24.969.880

