La falta de inversión en infraestructura vial volvió a generar tensión entre el Gobierno nacional y el sector productivo de la provincia de Buenos Aires. Empresarios del noroeste bonaerense reclamaron la reactivación de obras en rutas nacionales consideradas estratégicas para la producción y recibieron una respuesta que ratificó el rumbo adoptado por la administración de Javier Milei: no habrá grandes intervenciones financiadas por el Estado y las obras quedarán sujetas a futuros esquemas de concesión e inversión privada.
El planteo fue realizado por la Federación del Nucleamiento Empresarial del Noroeste Bonaerense durante una reunión con autoridades de Vialidad Nacional. La entidad presentó un informe técnico en el que alertó sobre el deterioro de corredores fundamentales para la actividad económica, entre ellos las rutas nacionales 5, 7, 33 y 188, que atraviesan una de las principales regiones agroindustriales del país.
Según el documento elaborado por los empresarios, el estado de estas vías afecta a 24 localidades y a más de 890.000 habitantes, además de generar mayores costos logísticos, dificultar el traslado de la producción y aumentar los riesgos de accidentes.
Uno de los principales reclamos estuvo relacionado con la continuidad de proyectos largamente demandados, entre ellos la transformación en autovía de la Ruta Nacional 5, una obra considerada clave para mejorar la conectividad y la seguridad vial de la región.
Mantenimiento como prioridad
La respuesta de Vialidad Nacional no llevó tranquilidad al sector productivo. Desde el organismo señalaron que, ante la falta de financiamiento público, las tareas estarán concentradas principalmente en mantener la red vial existente.
En cambio, las obras de mayor magnitud quedarán supeditadas a futuros procesos de concesión y a la participación de capitales privados.
La definición vuelve a poner de manifiesto el cambio de criterio impulsado por la gestión de Milei en materia de obra pública. El Gobierno sostiene que la inversión privada debe asumir un papel central en el desarrollo de la infraestructura, mientras que desde distintos sectores productivos advierten que la falta de obras puede afectar la competitividad de las economías regionales y profundizar los problemas de seguridad vial.
Un reclamo que se extiende
La situación de las rutas nacionales también forma parte de una discusión que atraviesa a distintas provincias. Gobernadores, intendentes y entidades empresarias vienen expresando su preocupación por el deterioro de corredores utilizados principalmente para el transporte de cargas y la salida de la producción agropecuaria.
En el noroeste bonaerense, el sector empresario busca evitar que el deterioro de la infraestructura termine impactando directamente sobre la actividad económica de una de las zonas productivas más importantes de la provincia.
De esta manera, el conflicto por el estado de las rutas suma ahora un nuevo actor de peso. El empresariado del interior bonaerense reclama respuestas ante un escenario en el que el mantenimiento aparece como la principal certeza, mientras que las grandes obras quedan condicionadas a inversiones privadas que todavía no cuentan con plazos definidos.

